Vivías sola, solitaria, luchando sola contra algo indestructible.
No encontrabas respuestas a las preguntas.
¿Por qué el rechazo de tus dibujos?
¿Que no hay nadie más que adore los graffiti?
Lo que no entenderás nunca, es porqué era delito dibujar lo que sentías.
Paseabas sin rumbo, esperando ver algo que te hiciera sentirte segura, no tener miedo a nada y saber que alguien te apoya.
Pasaste por una calle silenciosa, y desde lejos pudiste ver unas manchas de color, en una pared gris.
Te sorprendiste y te gustó la idea de retarle con tus dibujos y pintaste uno al lado.
Sabías que sus dibujos eran un poco raros, ya que la gente que pasaba se quedaba mirándolos.
Tenían como un toque masculino, se ve que lo notaste por el uso de esos colores y el trazo de las líneas.
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